Por EFE

LA PAZ, BOLIVIA.- Evo Morales ya está de nuevo en Bolivia y volvió dándose un gran baño de masas, solo un día después de que su partido recuperara el poder y luego de casi un año de haberse marchado prácticamente en secreto ante la grave crisis que cortó su mandato de cerca de 14 años consecutivos de presidente.

Morales, una figura trascendental de la historia reciente de Bolivia, fue recibido como un gran ídolo popular por miles de eufóricos simpatizantes llegados muchos los rincones del país hasta Villazón, una tranquila y pequeña ciudad en la frontera con Argentina donde el expresidente hizo su entrada con aire triunfal.

El retorno fue radicalmente opuesto a su salida, cuando refugiado en su bastión cocalero de Chimoré casi nadie lo vio partir a México tras renunciar y aducir un golpe de Estado en su contra, mientras ganaban peso las denuncias de fraude electoral a su favor en los comicios de 2019, cuando había sido elegido para un cuarto mandato consecutivo. “¿Qué fraude? El 18 de octubre el pueblo boliviano dijo que no hubo fraude.

La mejor prueba para demostrar que no hubo fraude fueron las elecciones de este año”, dijo Morales en un masivo mitin en la plaza principal de Villazón, donde recordó el rotundo triunfo electoral de su partido el pasado año.

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