La bandera y el himno de cada nación constituyen el estandarte de su identidad y simbología patria.

Las políticas de acercamiento entre los Estados y el servicio exterior son dos piezas esenciales en la diplomacia moderna, conjuntamente con las cumbres de mandatarios que habitualmente se realizan a escala mundial.

Esas relaciones entre los estados se inscriben en las prerrogativas del derecho internacional público, fortaleciendo así los vínculos y suscripción de acuerdos bilaterales.

El punto medio entre la violencia y la paz sigue siendo el diálogo, aunque algunos radicales entiendan que se trata de un “invento” del sistema para impedir las transformaciones sociales.

Progresivamente la confraternidad entre naciones fue evolucionando con la incorporación de las visitas oficiales, reuniones bilaterales y las cumbres de estado.

Más allá de los resultados tangibles y tras extensas horas de trabajo pretendiendo solucionar conflictos, amenazas y diferendos entre naciones, el servicio exterior se ha convertido en la práctica en una herramienta esencial para delinear las políticas internacionales y la diplomacia entre la comunidad mundial.

La bandera y el himno de cada nación constituyen el estandarte de su identidad y simbología patria, mereciendo el respeto y solemnidad de sus ciudadanos al igual que de los extranjeros visitantes.

El protocolo aplicado en cada uno de los eventos regionales y mundiales está diseñado en normativas y reglas formales de los ceremoniales oficiales y diplomáticos.

¿Algún día podrá el ser humano evitar las guerras y el odio esparcido producto muchas veces de la sinrazón e incomprensión? En verdad, aunque parezca difícil puede lograrse.

Diversas instituciones han jugado un importante rol en la pacificación mundial, específicamente en el terreno de la diplomacia.

En efecto, las prolongadas e intensas deliberaciones surgidas en las cumbres, son más que un simple escenario para la degustación de vinos y deliciosos quesos en hermosos salones tapizados por alfombras rojas.

Sino fuera por la diplomacia, ¿cómo serían las relaciones entre los Estados en la actual civilización?

El intercambio comercial antiguamente era por trueque sin ninguna base institucional, contrario a la época moderna actual, donde las bases del comercio mundial son tratadas y analizadas en las cumbres iberoamericanas.

¿Cómo resolver las necesidades?

El principal cuestionamiento a los resultados alcanzados en las Cumbres Iberoamericanas es que no ha logrado responder a las más acuciantes problemáticas y necesidades de nuestros pueblos.

Pero sí ha realizado importantes aportes al fortalecimiento de la democracia e institucionalidad de la región, como son los apreciables pronunciamientos y declaración final de condena al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos a la República de Cuba; lucha contra el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, iniciativas en pro de la conservación y recuperación del acervo común fundamentalmente en el ámbito social y cultural, defensa de los recursos naturales, demanda de un nuevo modelo económico y comercial enfocado hacia el multilateralismo, y el establecimiento de vínculos más concretos en materia de cooperación y en el quehacer político y económico.

Las cumbres, asimismo, han fijados posiciones de condena a los intentos de desestabilización de gobiernos democráticos, de aplicación de políticas monetarias para dar respuestas a las necesidades más acuciantes de los pueblos de Iberoamérica. Los mandatarios han tenido libertad de exponer en sus discursos sus ideas sobre cuales medidas consideran son determinantes para el anhelado renacer de la región.

Simbología de Estado

En cada encuentro iberoamericano se aprecian las banderas de los 22 estados miembros colocadas en los salones donde se reúnen los jefes de Estado y de Gobierno, así como los ministros de las distintas estructuras gubernamentales.

Al arribar cada delegación oficial al lugar sede de la cumbre se entona el himno nacional de cada nación participante. En el caso de República Dominicana, la banda de música del Primer Regimiento Guardia Presidencial interpretó el himno con el arribo de los presidentes que asistieron a la XII Cumbre Iberoamericana en Bávaro, Punta, en 2002.

Lo mismo ocurrirá en el 2022 cuando en el país se celebre la XXVIII Cumbre Iberoamericana.

Diálogo: ¿esencia del accionar diplomático?

Imaginémonos lo que sería vivir en la época de la caverna donde el más fuerte se imponía sobre el débil. Aun así, todavía hay imposiciones, intervenciones y abusos de poder por las potencias hegemónicas que controlan las riquezas en el planeta.

Sin embargo, el surgimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, marcó un hecho sin precedente en lo concerniente a la búsqueda de la paz y creación de un espacio global de debates entre los países miembros enfocado en un marco de respeto y tolerancia.

Ha sido la plataforma de pacificación universal más significativa e importante del siglo XX, precedida por los intentos de consolidación y posterior fracaso de la Sociedad de Naciones o Liga de Naciones que surgió el 28 de junio de 1919 dentro de las estipulaciones del Tratado de Versalles, suscrito en Paris, Francia.

Esta organización, (Sociedad de Naciones) fue creada oficialmente el 10 de enero del 1920 a instancia del presidente estadounidense Thomas Woodrow Wilson, teniendo como sede central a Ginebra, Suiza.
Ello sirvió, para que Wilson, obtuviera el premio Nobel de la Paz de 1919.

La ONU, cuya sede central está en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, ha jugado un papel trascendental como instrumento de intermediación y escenario deliberativo de asuntos de dimensión mundial.

Este organismo multilateral surgió el 24 de octubre de 1945 en San Francisco, California, y está integrado por 193 Estados miembros y dos Estados observadores. Su secretario general actual es el portugués, António Guterres, recién reelegido en el cargo.

Iberoamérica, ¿nueva ruta en sus relaciones?

Las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno, cuyo punto de partida fue Guadalajara, México, 1991, constituyéndose en la plataforma de pacificación, diálogo político y diplomático más importante creada en esta región en las últimas tres décadas.

Ha significado la ruptura de los viejos esquemas de “alianzas” tradicionales para que cada Estado participante actúe soberanamente con sus decisiones en una nueva visión de las relaciones internacionales que anticipen una renovación del accionar multilateral.

En la ciudad de Cádiz, suroeste de España, los mandatarios que se congregaron los días 16 y 17 de noviembre de 2012, bajo el lema:” Una relación renovada en el Bicentenario de la Constitución de Cádiz”, asumieron entre otros los siguientes puntos de la Declaración Final:

  • La Constitución de Cádiz de 1812 marca uno de los hitos históricos fundamentales del acervo constitucional iberoamericano, cuyos principios de libertad individual, democracia, soberanía popular, separación de poderes, legitimidad e igualdad jurídica nos permiten reconocernos como iberoamericanos.

-La Constitución de 1812 contribuyó, en pleno proceso de independencia de las naciones iberoamericanas, a establecer un nuevo ordenamiento político que instituyó la noción de ciudadanía, determinó el sometimiento de los gobernantes a las leyes de la Nación y estableció formas de libre elección de las autoridades.

-En la redacción de dicha Constitución participaron activamente, lado a lado, representantes de ambos hemisferios. Los contenidos y los ideales de la Constitución de 1812 contribuyeron posteriormente a definir y enriquecer los marcos constitucionales de los estados iberoamericanos y a consolidar sus procesos de formación.

Constitución Dominicana

El artículo 26 de la Constitución dominicana establece la normativa del Estado en las relaciones internacionales. Y plantea que “la República Dominicana es un Estado miembro de la comunidad internacional, abierto a la cooperación y apegado a las normas del derecho internacional”.

Asimismo, dice que las relaciones internacionales de la República Dominicana se fundamentan y rigen por la afirmación y promoción de sus valores e intereses nacionales, el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional.

La Carta Magna fija como aspecto esencial el respeto a la soberanía de los pueblos en materia de relaciones internacionales, enfocando que: “En igualdad de condiciones con otros Estados, la República Dominicana acepta un ordenamiento jurídico internacional que garantice el respeto de los derechos fundamentales, la paz, la justicia, y el desarrollo político, social, económico y cultural de las naciones. Se compromete a actuar en el plano internacional, regional y nacional de modo compatible con los intereses nacionales, la convivencia pacífica entre los pueblos y los deberes de solidaridad con todas las naciones”.

En el ámbito diplomático los gestos y los movimientos corporales podrían incidir ante cualquier toma de decisión que implique vincular a un Estado con otro. Por eso, cordialidad, inteligencia y tacto son aspectos esenciales para el éxito de un representante en el servicio exterior.

El artículo 128 de la Constitución dominicana declara que el Presidente de la República es el responsable de la política exterior del Estado, y quien designa a los representantes de las misiones diplomáticas.

El país es, además, miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Comunidad del Caribe (CARICOM), Organización de Estados Americanos (OEA), Sistema de Integración Centroamericana (SICA), Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), Organización Mundial del Turismo (OMT), Organización Internacional del Trabajo (OIT), Organización Meteorológica Mundial, Organización Internacional de Policía Criminal y Organización de Turismo del Caribe entre otras.

Convención de Viena

La diplomacia por mucho tiempo se proyectaba como un secreto de Estado, pero hoy en día es abierta y más transparente llegándose a convertir en un eficaz instrumento ejecutor por excelencia de la política exterior.

La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas del 18 de abril de 1961 y que entró en vigor el 24 de abril de 1964, representó un apreciable aporte a la eficientizarían y modernización de las relaciones entre los Estados.

De hecho, permitió delinear con mayor certeza todo lo concerniente al complejo mundo de la diplomacia contemporánea estableciendo en una de sus disposiciones que: “Una convención internacional sobre relaciones, privilegios e inmunidades diplomáticos contribuirá al desarrollo de las relaciones amistosas entre las naciones, prescindiendo de sus diferencias de régimen constitucional y social”.

El artículo dos del texto de la Convención de Viena dice expresamente que el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de misiones diplomáticas permanentes se efectúa por consentimiento mutuo.

Estado-Nación

Desde la creación del Estado-Nación moderno que hoy conocemos, las decisiones importantes en el mundo han girado en torno a sus instituciones.

Esta visión política se remonta a Europa a finales del siglo XV, como consecuencia de la decadencia de las instituciones medievales, es decir, la nobleza y el clero, base de sustentación del antiguo sistema feudal.

Cuando un Estado acreditante somete ante el Estado receptor la designación de un Embajador se ha partido en principio de un proceso de comunicación institucional por las vías diplomáticas. En este caso, el Ministerio de Relaciones Exteriores es el Órgano Ejecutor de la Política Exterior de una nación.

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