Por Isidro De León Heredia 

Para nadie es un secreto que la República Dominicana enfrenta grandes desafíos, y uno de ellos es el de educación vial. Lo anterior se sustenta en las declaraciones del Plan Estratégico Nacional para la Seguridad Vial (CPSV et al., 2017; OMS, 2015), donde deja en evidencia al país caribeño, como el primero en América con más accidentes de tránsito (29.3 muertes por 100 mil habitantes). No obstante, a pesar de los esfuerzos aunados por las entidades de tránsito y transporte por reducir accidentes en calles y avenidas del país, esto sigue siendo un dolor de cabeza para el gobierno.  

Por otro lado, nunca se había pensado en crear una asignatura escolar que forme ciudadanos responsables, capaces de conocer, comprender y aplicar las normas de tránsito que rigen el sistema vial dominicano. En este sentido, el Senado de la República aprobó recientemente una resolución que convoca al currículo dominicano en crear una asignatura que oriente a los alumnos en construir competencias ciudadanas para el desarrollo del sistema vial.  

Dentro de este marco, sería válido preguntarse ¿qué conocimientos son apropiados para la nueva asignatura escolar de educación vial en la República Dominicana?, ¿se reducirán los accidentes a partir de la nueva asignatura?, ¿cuenta la escuela con los recursos necesarios para movilizar aprendizajes de educación vial en las escuelas o es simplemente crear una asignatura que evoque a meras teorizaciones? 

Resultaría muy interesante responder detalladamente estas preguntas, pero en el desarrollo del presente artículo, intentaré brindar tres breves ideas clave para contribuir en el diseño, desarrollo y gestión del currículo de educación vial: 

En primer lugar, desde mi experiencia en estudios curriculares, lo primero que debe hacer el Ministerio de Educación en conjunto con la DIGESETT y el INTRANT, es crear una mesa de diálogo con las universidades, sectores externos del empresariado dominicano, las iglesias, ministerios que trabajan con las familias dominicanas y con la comunidad educativa para llegar a un acuerdo sobre las oportunidades de cualificación que brindará el nuevo currículo de educación vial. En otras palabras, el Ministerio no puede elaborar un plan aislado de la realidad circundante. Al contrario, debe contextualizar al máximo los conocimientos, procedimientos, actitudes y valores oportunas para la escolaridad (desde 1° básico hasta 6° de secundaria). 

En segundo lugar, la nueva asignatura de educación vial será como una medicina inicial en el problema existencial dominicano, que por décadas ha cobrado la vida de muchos inocentes, pero también debo aclarar que este problema no se puede resolver en su totalidad. En esta línea, propongo que el gobierno fusione el INTRANT, la DIGESSET y la OPRET en un solo cuerpo y pase a llamarse Ministerio del Transporte, se unifiquen las visiones, misiones y filosofías de trabajo. También, propongo que las leyes de circulación, licencias de conducir y reordenamiento vial sea revisado encarecidamente y se hagan cumplir en su totalidad. A las escuelas no les toca organizar las calles y avenidas del país, no les corresponde otorgar permisos de conducir y menos señalizar las calles. El rol de las escuelas consiste en desarrollar las competencias fundamentales para que los educandos en su vida adulta sepan desarrollar esas experiencias construidas con significatividad. 

En tercer y último lugar, para que la asignatura tenga efecto en la vida de los alumnos, se deben equipar los centros educativos con los recursos necesarios, entre ellos: libros de textos conforme a la realidad dominicana, recursos tecnológicos de realidad aumentada, materiales de señalizaciones básicas de vías públicas, entre otros insumos que ayuden al currículo en su máxima expresión.

Referencias: 

Comisión Presidencial para la Seguridad Vial, Organización Panamericana de la Salud & Organización Mundial de la Salud. (2017).  Plan Estratégico Nacional para la Seguridad Vial de la República Dominicana 2017-2020. https://iris.paho.org/handle/10665.2/34973

Organización Mundial de la Salud. (2015). Informe sobre la situación mundial de la seguridad vial. 

 

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